miércoles, 9 de junio de 2010

que viene!

Antes de ser liberada, Alba Raña posó orgullosa exhibiendo palpos y patas, pelos y señales. Sus múltiples ojos de cazadora nos miran atentos y con la lógica cautela de quien se enfrenta a un ser gigantesco con una cámara de fotos. Nunca intentó atacar, antes que ello encontrar una salida rápida y un posado fugaz, pero de fugarse echando leches.
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Anatomía de un arácnido blanco

Aunque no suelo hacer capturas para mis sesiones fotográficas, a esta araña la tuve que separar de su flor, porque merecía mejores tomas antes de su liberación.
Como todas las arañas, tiene 8 patas pero ésta en particular incorpora una evolución adaptada a su forma de atrapar las presas. Esta es una araña cazadora; vale decir que no teje una tela y se sienta a esperar a ver que cae. Muy por el contrario, esta jovencita lo que hace es subir a una flor con pétalos blancos usando las 4 patitas pequeñas mientras las 4 grandes las coloca en posición de saludo de político populista, como en un imaginario y gigantesco abrazo que estuviera por dar. Cuando algún insecto volador se acerca a la flor, cierra los brazos grandes y atrae a sus mandíbulas a la desafortunada víctima.
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martes, 8 de junio de 2010

Flor de araña

Esta araña blanca, no es cualquier araña albina, ni un raro ejemplar, ni mi prima de Albacete en traje de spiderwoman. La encontré como la ven, subida a una flor, haciéndose pasar por pétalos para que llegue un bicho inocente, digamos una mariposa o una mosca y entonces, el abrazo y el beso de la muerte; el mover las patitas y las alitas pero ya está todo dicho. Dos afiladas y emponzoñadas mandíbulas externas visitan las entrañas del descuidado ser. La oscuridad llega a cada uno de sus múltiples ojos compuestos. Pronto volverá a la noche breve del tiempo en que le tocó ser y luego no ser. to be? not to be? Quien fuera insecto para que todo esto no importara un carajo...
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Rojo y negro por fuera y amarillo por dentro

Este ejemplar de coleóptero muy similar a otro al que llaman "mariquita" -aunque prefiera que le digan gay-, estaba zampándose esta florecilla silvestre con la alegre seguridad que creen tener los impunes, los botarates o los poderosos. A plena luz, poniéndose las tripas amarillas de pétalos, sin ocultar su fruición y a descubierto de posibles depredadores. Poco después, un primo suyo quedó atravesado por un tábano que evidentemente estaba "a por el apèritif... "
Fui testigo de ese crimen pero no pude fotografiarlo. Quizás, en un futuro deba prestar declaración en los juicios por los crímenes contra la insectidad que he cometido. Y a todo esto, la mariquita se zampó la flor, levantó la capota roja de protoalas y con las de abajo pilló altura y desapareció. ¿Dónde? Otro misterio de la naturaleza sin resolver.
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